Una casa autosuficiente en la isla de Sal (Cabo Verde) produce su propia electricidad, la guarda en baterías y gestiona su propia agua. Así puedes vivir en una parcela tranquila cerca de Murdeira o fuera de Santa Maria y Espargos, sin esperar una conexión a la red y sin cortes de luz.
Primero la casa, después las placas
El kilovatio hora más barato es el que no necesitas. En Sal eso empieza en el diseño: muros gruesos y claros, sombra en las fachadas sur y oeste, ventilación cruzada con el alisio y aire acondicionado eficiente solo donde de verdad hace falta. Una casa bien diseñada necesita un sistema aislado mucho más pequeño.
Energía: sol, baterías y respaldo
Placas en la cubierta plana o en una estructura en el suelo, calculadas para todo tu consumo diario.
Un banco de baterías de litio para la tarde y la noche, con margen para los días de calima.
Un inversor aislado que soporte el arranque de bombas y aire acondicionado.
En Sal el agua potable procede de la desalación del agua de mar. Por eso una casa autosuficiente suele tener un gran depósito o aljibe y una bomba de presión que funciona con energía solar. Algunos propietarios añaden un pequeño equipo de ósmosis inversa; consume mucha energía y debe incluirse en el diseño. Un termo solar da agua caliente sin gastar batería.
Refrigeración, cocina y aparatos
Elige con cuidado aires acondicionados inverter, una nevera eficiente y la placa de inducción, y haz funcionar los grandes consumos como la bomba de la piscina o la lavadora durante el día, directamente con el sol. Así la batería queda para la noche.
Comprar una parcela o casa para vivir de forma autosuficiente